Precios fuera de rosca
El precio del diésel en Estados Unidos supera los 6.40 dólares por galón
Freno para las ilegalidades
El síndrome de los puntos cerrados
Desde que a la libra de manteca de cerdo, con sus 1 800 pesos, le dio por sobrepasar en centenas, en un sprint inédito, a su “sostén” la carne, los precios pasaron a otra dimensión: demencial, surrealista.
Si no fuera porque este ejemplo no resulta, lamentablemente, un caso aislado y porque es una verdad que se toca con las manos todos los días, parecería hasta ficticio.
Tal ha sido el disparo de las tarifas en los últimos meses que el fenómeno lacera más allá de las quejas colectivas de la gente y los epítetos que lo han acompañado en los últimos tiempos: altos, especulativos, abusivos… se quedan en ascuas.
Y aunque el ascenso ha sido frecuente en los últimos años, eso de que de un pestañazo muten hacia arriba, que por la mañana un producto tenga una tarifa y por la tarde otra, se ha agudizado más tras el anuncio de una de las 176 medidas dictadas por el país hace dos meses.
En parte porque puso en letra la intención de establecer precios más ligados a las leyes del mercado, sin límites, al libre albedrío de la oferta y la demanda, aun cuando falten las normas jurídicas para establecerlo concretamente.
De hecho, si nos asimos a lo legalmente establecido, y al decir de Nayda Berena Alfonso, directora provincial de Finanzas y Precios, solo se derogó la resolución que establecía límites máximos de los precios a varios productos de alta necesidad como el pollo, el aceite o la salchicha, para atemperarlos un poco a la realidad de hoy, muy cambiante en todos los sentidos con respecto a las circunstancias que generaron esa medida
Lo que sucede es que desde inicios de 2025, cuando se dictó, hasta hoy, la mayoría de los productos alimenticios en Cuba han pasado a ser de alta demanda,........
