Conciencia de clase
Se pasaron toda la última campaña electoral municipal hablando de las superilles. Concretamente, de la pacificación de Consell de Cent: a favor, en contra, que si una ciudad verde, que si menos humo, que si el bienestar de los vecinos y las vecinas. Ni por un segundo se abordó el gran tema ya candente, que era el notorio incremento del precio de los alquileres (y de las compraventas) y el fracaso de la política de vivienda seguida por Colau y Collboni cuando gobernaban juntos. Desde el pico de 2008, el año de los indignados acampados en la plaza Catalunya, los precios en Barcelona ciudad han subido un 30-35%. Y desde 2014 los precios se han duplicado. Esto, sumado a la deplorable situación salarial del país, es lo que crea el grave conflicto actual y la profunda desconfianza hacia todas las políticas de la izquierda. Las pasadas y las que se quieren implantar de forma inmediata.
Ni el propietario ni el inquilino tienen la responsabilidad, ni la culpa, de la situación salarial en nuestro país. Ni el propietario ni el inquilino tienen ninguna culpa, tampoco, de la falta de construcción de pisos (a precio asequible o menos asequible) y de la pretensión de llegar a la Catalunya de los 8 o de los 10 millones. No tienen ninguna culpa ni el inquilino ni el malo de la película, que siempre es la familia o la persona que tiene un piso en propiedad. Ninguno de los dos es responsable, tampoco, del aumento del IPC ni de la política fiscal hiperbólica de los gobiernos español y catalán.........
