El 12 de septiembre de 1714: realidad y propaganda
Hoy es 12 de septiembre, el día siguiente de la Diada Nacional de Catalunya. Es uno de los días favoritos de algunos estamentos intelectuales españolistas instalados en nuestro país, porque se dedican a construir el mito según el cual el día después de la caída de Barcelona los catalanes nos levantamos, nos lavamos la cara, salimos de casa y fuimos a abrir las tiendas, los talleres y las industrias, como si nada hubiera sucedido. Por eso reivindican el espíritu del 12 de septiembre, cuando supuestamente nuestros antepasados se pusieron a trabajar para olvidar la larga guerra. Superamos las heridas y el sufrimiento con esfuerzo y trabajo, dos características innatas de los catalanes. Todo el mundo miró hacia delante y nadie miró hacia atrás. Los catalanes, ya se sabe, de las piedras hacemos panes. Algunos, incluso, intentan hacernos creer que el progreso económico y la prosperidad colectiva nacieron en ese preciso momento, cuando dejamos atrás tiempos tenebrosos para entrar de lleno en la modernidad de la mano del rey Felipe V, repleta de nuevos mercados donde vender nuestros productos y oportunidades infinitas para realizar carreras profesionales brillantes. "Qué suerte tuvimos de perder la guerra", exclaman ufanos. Sin embargo, es este un discurso radicalmente falso y absolutamente intencionado, por supuesto. Al día siguiente de la derrota, Catalunya era un país devastado y arrasado donde nadie volvió al trabajo y mucho menos a la normalidad.
La represión contra Catalunya fue colectiva. Los........
