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Un régimen sin contrapesos

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06.07.2026

Hay fechas que no cambian nada y fechas que se limitan a certificar lo que ya había cambiado. El 2 de julio, a petición de la Fiscalía Anticorrupción, el juez Santiago Pedraz citó como investigados a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y al director adjunto operativo, el teniente general Manuel Llamas, por prevaricación y obstrucción a la justicia en la causa de las cloacas del PSOE. Declararán el 16 de julio. Conviene fijar lo que esto significa antes de que el ruido lo devore: la dirección política y la cúspide operativa del cuerpo que investiga la delincuencia, por tanto, también la corrupción del entorno del Gobierno está imputada por obstaculizar, precisamente, esas investigaciones. No es un episodio más de la crónica judicial de la legislatura; es la fotografía de un Estado cuyos anticuerpos han sido desactivados desde dentro, primero colonizados, luego desactivados.

Los hechos que sostienen la imputación no requieren adjetivos. Una relación personal y reiterada entre la directora general y Leire Díez, anterior a su nombramiento y mantenida después de su toma de posesión, el 17 de septiembre de 2024: al menos tres reuniones presenciales y múltiples contactos por mensajería instantánea, coincidentes en el tiempo con la campaña orquestada para desacreditar a la Unidad Central Operativa y a su responsable de delincuencia económica, el teniente coronel Antonio Balas, que es quien instruye policialmente los asuntos que afectan al círculo personal y político del presidente. Dicho en una frase: quien debía proteger a los investigadores mantenía trato fluido con quien trabajaba para destruirlos.

He sostenido en estas páginas que la cloaca no es un exceso ocasional sino un método, y que su gravedad no reside en ningún eslabón aislado, sino en la cadena completa. La imputación de la cúpula de la Guardia Civil confirma aquella tesis, pero añade algo más grave: demuestra que el sistema carece de mecanismos para defenderse cuando el método se aplica desde el vértice del poder. Y eso obliga a levantar la vista del caso concreto y mirar el diseño.

Sánchez ha llevado el presidencialismo de hecho que la propia Constitución favorece hasta un cesarismo puro: una forma de ejercer el poder en la que el partido es el líder, el Gobierno es el........

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