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De los Cárpatos al Hindu Kush

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13.03.2026

En la actual guerra entre EE.UU/Israel e Irán, pueden entreverse dos lógicas yuxtapuestas, una de carácter local y otra de carácter global. También destaca el peso de tres factores genéricos: el tiempo, la historia y la geografía.

Por un lado, Israel encabeza la lógica local de la guerra. El objetivo es maximizar su seguridad regional a costa de minimizar la influencia de Irán en toda la región de Oriente Medio. Por otro lado, EE.UU. parece dirigido a reducir las potencialidades de China en el marco de la futura hegemonía geopolítica global. Son dos lógicas no coincidentes y que a medio plazo probablemente serán divergentes.

Ambos países tienen prisa en alcanzar sus objetivos (factor tiempo). Y es bien conocido que las prisas son la antesala de los errores. Israel ha visto una oportunidad en el debilitado estado iraní después de la intervención bélica del verano pasado y de la subsiguiente reacción ciudadana saldada con decenas de miles de muertos por el régimen teocrático de los ayatolás.

EE.UU. da un paso más al castigar a un socio clave de China: control del petróleo de este país y de sus reservas, las mayores del planeta y que podrían ampliarse con la zona de Esequibo, en la Guayana, reivindicada desde hace tiempo por Venezuela. Todo lo que perjudique y ralentice una posición dominante de China resulta estratégicamente conveniente para EE.UU.

La intervención estadounidense de limitarse a ataques aéreos parece hacer bueno el adagio inglés de “el gato que quiere pescado, pero no quiere mojarse las patas”. Parece claro que el objetivo de la guerra no es un cambio de régimen en Irán, muy difícil cuando parece que no se ha preparado ninguna oposición interna sólida ni se quiere una intervención militar sobre el terreno, sino debilitar el ascenso chino. La actual guerra se ha llevado a cabo a........

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