Muera el brunch
"Divagant en l’oferta forana, no reconeixia la ciutat. A poc a poc el local s’omplia, de turistes i d’expats", canta Quim Carandell en Mori el brunch de los ínclitos Fetus. La canción de los bisbalenses, envuelta en acordes mayores y tonadas alegres de violín o acordeón, define a la perfección un estado de ánimo, un sentimiento de rabia contenida que crece lenta pero inexorablemente, a la vez que vemos cómo nuestra Barcelona se nos escurre de las manos.
Una ciudad con locales de brunch en cada esquina, pero donde los establecimientos de toda la vida sufren cada vez más dificultades —en demasiados casos, con trabas añadidas de la administración municipal. Donde es extremadamente fácil comer un ramen o una........
