La teoría francesa y el desbarajuste planetario
Algunos afamados y reconocidos intelectuales franceses comienzan, discretamente, a pedir disculpas, según ellos en nombre del pueblo francés, por haber dado a luz la "French Theory" (que es conocida aquí como el wokismo, un término que no me gusta especialmente, pero que es de uso corriente en los ámbitos intelectuales y periodísticos de nuestro país, aunque en muchos ámbitos contiene una carga peyorativa considerable).
Estos intelectuales alegan que una sociedad, que un país, como Francia, que dio al mundo pensadores de primer nivel, como René Descartes, Blaise Pascal o Alexis de Tocqueville, no puede ser que tiempo después, en lo que sitúan entre las ruinas intelectuales de la era post-68, acabe produciendo un Michel Foucault, un Jacques Derrida o un Gilles Deleuze. Tres hombres, tres filósofos notables y brillantes, que parieron, con la elegancia de la lengua francesa, el arma ideológica que hoy paraliza Occidente.
Porque hay que entender bien lo que ha ocurrido. Michel Foucault, por ejemplo, enseñó que la verdad no existe, y que, de hecho, solo hay relaciones de poder disfrazadas de conocimiento y de saber. Escribió que la ciencia, la razón, la justicia, la institución sanitaria, la escuela, la cárcel o la sexualidad no son nada más que una puesta en escena de la dominación. Jacques Derrida, por su parte, enseñó que los textos no tienen un significado estable, que todos los significantes se desvanecen, que cualquier lectura es una traición, que el autor ha muerto y que el lector gobierna. Y, finalmente, Gilles Deleuze enseñó que deberíamos preferir el........
