Elogio del bien común
El concepto de bien común se emplea a menudo, incluso diría que en abundancia. Es un concepto que es paseado a diestro y siniestro por cualquier moralista que quiera quedar bien entre los de su parroquia, pero del que habrá que establecer bien las coordenadas, el significado y las implicaciones que comporta.
A mi entender, se entiende como bien común aquel tipo de bien inmaterial que es compartido por la mayoría o por la totalidad de los ciudadanos de una determinada comunidad y que, por otra parte, resulta beneficioso para la totalidad o para la mayoría de los miembros de una comunidad determinada.
La consecución del bien común, pues, debería ser la meta y el objetivo de cualquier gobernante, dado que, por un lado, beneficia al conjunto de los ciudadanos y, por otro, su invocación y práctica puede convertirse en un eficaz antídoto en la lucha contra la corrupción, que podríamos definir como la obtención de beneficios ligados a intereses particulares o especiales.
Desde Platón, muchos son los pensadores que han trabajado este concepto, pero a pesar de que tendría que ser un debate intelectual, filosófico o moral tranquilo, en el que parecería que todo el mundo debería ponerse de acuerdo, resulta que estamos confrontados a un debate que históricamente no ha sido ni asumido ni pacífico. La prueba de ello es que alrededor........
