El triunfo de la dignidad y la presión social
Nos dejó petrificados, indignados, conmovidos. La dignidad de Mari Carmen, la anciana desahuciada a los 87 años del que ha sido su hogar durante casi toda su vida. Su padre le dijo que no se rindiera nunca. Y ella, a pesar de su dolor, contagiaba su fortaleza incluso sentada en una silla de ruedas dado que las piernas ya no la sostienen. Lo cierto es que el impacto de este desahucio ha movido voluntades como nunca, aquí y fuera. Medio mundo sabe lo ocurrido con ella, lo han contado........
