Queremos saber
España es una anomalía europea en su gestión de los secretos de Estado. Todo es secreto, salvo excepción. En el resto de países es al contrario: todo es público pasado un tiempo, salvo excepción.
Los secretos de un país son, en realidad, el derecho aplazado de sus ciudadanos a conocer los motivos reales de un conflicto, una decisión, una gestión pública que se entenderá de manera completa pasadas varias décadas. Es la pieza última de un puzle que nunca ha encajado o que se ha presentado de manera distorsionada.
