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El poeta del millón

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07.04.2026

El premio AENA de narrativa hispanoamericana, cuya primera edición se falla hoy, está dotado con un millón de euros para el ganador, 30.0000 para los otros cuatro finalistas, y un considerable apoyo para las editoriales de los premiados, tres grandes grupos multinacionales, en forma de compra de los libros. Por su enfoque y dotación económica esta distinción solo es parangonable con el Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga) que otorga un consorcio de magnates rusos y al Premio Katara a la novela árabe que se entrega en Qatar. Los supera, como un Bernabéu de los premios.

Creo que es bueno poner las cosas en su lugar, y luego ya veremos. Poco o nada se parece a otros premios, como en seguida me ocupo de enseñar.

Las palabras más utilizadas entre sus promotores y partidarios -que tienen motivos genuinos honestos y comprensibles- a la hora de justificar el premio son “fomentar la lectura”, “encontrar nuevos lectores”, “visibilidad” e incluso “espacio”. Uno esperaría más de los especialistas en el lenguaje.

Por suerte no estamos tan mal en lectura como en viajes espaciales. Los hábitos de lectura son difíciles de medir bien y de forma comparable, pero hay dos hechos claros. El primero es que en esto los españoles han mejorado entre mucho y bastante, en una tendencia creciente observable (con datos irregulares) durante medio siglo. La incidencia de un hábito mínimo de lectura regular y como forma de ocio converge hoy con los datos conocidos de Europa (datos de Eurostat en 2024). Supera el 60% (hace no tanto no llegaba al 50%). El segundo es que ese tercio o así de españoles que no toca un libro debe frecuentar los aeropuertos más o menos como las bibliotecas. Se lee menos cuanto menos se tiene, algo que sucede con la educación en general. Dejando de lado la épica de los amantes de los libros, que la hay, la lectura es más fácil cuanto más arriba se está en la escalera. La política cultural tiene mucho de “efecto Mateo”, tened y se os dará.

Se comprende que los gremios den premios, incluso que lo haga el Estado, por el bien de los autores mismos o de lo intangible que tienen la cultura, pero se puede pensar que para ciertos fines otras políticas son posibles. El problema es que, como sabemos, premiar es mucho más barato que hacer cosas. Desde AENA dicen que lo que se van a gastar en este premio no es mucho comparado con su presupuesto, no nos vayamos a creer que es un regalo exagerado. No sé. Lo seguro es que no es mucho comparado con el gasto público en educación (71.348,8 millones de euros en 2024 según el INE) pero luce bastante.

Como servicio a nuestros lectores traigo una lista con 46 grandes premios literarios del mundo para poder comparar algunas de sus características. La tabla mucho por sí sola, abajo la tienen. He escogido los más conocidos de la mayoría de las literaturas de gran tradición, con un sesgo evidente hacia lo occidental y, dentro de ello, hacia la lengua española. Esto sirve para contextualizar el premio de marras. Con todo, creo que son una muestra bastante representativa de los grandes premios, obtenida usando Google y Wikipedia (no es IA). Los que premian a obras concretas se refieren a novelas siempre que es posible, aunque en algunos casos premian “prosa” o alguna otra denominación más general. He dejado fuera las distinciones a escritores dentro de un tipo (género -sexo, no literario-, origen étnico u otros).

Hay dos tipos principales de premios, con variantes: a un autor o a una obra específica. En la lista hay 30 premios a obra nueva, como el de AENA, más tres a obra inédita y uno a obra traducida; además de 11 premios al autor o autora por el conjunto de su obra. Merecen mención los premios a una obra inédita sobre todo porque el premio más dotado del mundo, el Planeta, es de este género: unos juegos florales a lo bestia. Pero no son frecuentes entre los premios ricos y/o prestigiosos. AENA dice que lo ha empleado de referencia, y lo ha empatado. La comparación no tiene........

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