La estetización de la barbarie
Colombia lleva demasiado tiempo conviviendo con la violencia armada ilegal, que durante décadas ha sido el principal instrumento para dominar cuerpos, territorios y voluntades políticas. Hoy, sin embargo, parece haber adquirido una inquietante dimensión estética: la crueldad y la muerte se representan, circulan por las redes sociales y llegan a consumirse como espectáculo. Quizá, después de tanto convivir con ella, hemos comenzado a contemplarla sin estremecernos.
La exaltación de la narcocultura ofrece una de sus expresiones más perturbadoras. El caso de Naím Pérez, alias ‘Bendito Menor’, resulta ilustrativo: muestra cómo la exhibición digital del lujo y el poder criminal pueden construir una imagen distorsionada del éxito social, capaz de competir simbólicamente con aquel que se........
