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El Jalisco del Mencho

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07.02.2026

El caso del narcoalcalde de Tequila, Diego Rivera Navarro, no es para nada el único de presidentes municipales jaliscienses vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación y que utilizan el cargo para extorsionar y para servir al poderoso e intocable capo Nemesio Oseguera Cervantes. La enorme influencia y presencia del Mencho a nivel nacional, comenzó con la construcción de su feudo de poder, económico y político en el estado occidental, en donde vive y se esconde desde hace más de 10 años sin que las autoridades mexicanas quieran y puedan capturarlo.

En los inicios del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, cuando decidió crear su nueva organización criminal, Nemesio eligió Jalisco porque sabía del enorme potencial e influencia de ese estado, no sólo en la economía mexicana, sino también de su vocación como sede delincuencial preferida por los capos de Sinaloa como lugar de residencia para ellos y sus familias, y en donde Rafael Caro Quintero fundó en los años 80 el mítico Cártel de Guadalajara, que floreció en la zona metropolitana de la capital tapatía con la complacencia y colusión de los gobernadores de aquella época, hasta que ocurrió el asesinato de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA, cuyo secuestro, tortura y asesinato orillaron al entonces presidente Carlos Salinas, por presión de Estados Unidos, a detener y desmantelar a los capos sinaloenses que operaban desde la capital jalisciense.

Cuando en 2010 decidió independizarse del Cártel de Sinaloa y de su brazo operativo en Jalisco llamado Cártel del Milenio, el michoacano Nemesio Oseguera aprovechó la muerte de su jefe Ignacio Coronel, ocurrida en un operativo federal en 2010, durante el gobierno de Felipe Calderón, para crear en 2011 su propio cártel, junto con sus cuñados Los Cuinis, al que denominó “Jalisco Nueva Generación”. A partir de ahí comenzó a construir su ascenso como nuevo capo y el primer paso fue controlar al estado y para ello arropó el proyecto político del priista Aristóteles Sandoval, que montado en el fenómeno publicitario en el que se convirtió el candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto, llegó a la gubernatura de la mano del nuevo cártel emergente en el narcotráfico mexicano.

Nemesio conocía muy bien Jalisco porque trabajó como policía en los municipios costeros de Tomatlán y Cabo Corrientes, en la zona costera del estado, y sabía que Guadalajara y su zona metropolitana siempre fueron campo fértil para el lavado de dinero. De la mano del primer gobierno priista que recuperó Jalisco tras 18 años de gobiernos del PAN, el nuevo capo, hasta entonces desconocido, comenzó a construir su emporio y........

© El Universal