Los grandes mitos
El tema del narcotráfico es complejo y está contaminado por grandes mitos hoy vigentes. El más socorrido es que el narcotráfico fue impulsado por el gobierno norteamericano para tener estupefacientes y así tranquilizar a sus jóvenes soldados durante la segunda guerra mundial, -así como durante las guerras de Corea y Vietnam-, y por ello negoció con el gobierno mexicano para impulsar la siembra de amapola en Sinaloa, corrompiéndose así nuestra clase política.
Esta narrativa refiere que cuando el incremento del consumo se salió de control y se convirtió en un problema de salud pública, -al reintegrarse los soldados a su vida cotidiana en Estados Unidos-, el gobierno de Richard Nixon inició las presiones sobre México para frenar el narcotráfico, lo cual fue imposible de lograr.
Este mito nos victimiza y convierte al gobierno norteamericano en el causante de este grave problema que hoy ha generado, -en nuestro territorio-, una crisis delincuencial de alto impacto social y político.
Sin embargo, hay mucha obra publicada sobre el tema del narcotráfico que contradice esta versión.
Luis Astorga, -quizá uno de los más importantes especialistas del tema o el más experimentado-, sociólogo, miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, miembro del SNI, con siete libros publicados sobre este tema, entre ellos “El siglo de las drogas”, es tajante al contradecir esta versión, pues a lo largo de muchos años de investigación de este fenómeno social, -tanto en México como en Estados Unidos-, no ha encontrado ninguna evidencia, ni de negociación, acuerdo o simple petición.
Él atribuye este mito a las autoridades sinaloenses que desde hace varios años encontraron como justificarse con este argumento.
A su vez, Guillermo Valdés, -quien fuera director del CISEN y autor del libro “Historia del narcotráfico en México”- destaca en su obra el decisivo involucramiento de autoridades mexicanas en contubernio con los cárteles. El narcotráfico se desarrolló exitosamente por la protección de las autoridades mexicanas. Por ello el gobierno norteamericano hoy tiene puesta la mira en nuestros narcopolíticos, pues sin su participación este grave problema de seguridad no habría alcanzado la dimensión que hoy tiene.
A su vez, Astorga en varios de sus libros analiza cómo se ha enraizado el tema del narcotráfico en varias regiones del país, generando incluso una cultura propia con canciones, símbolos, imágenes, vestimenta, e incluso, un santo, -que es Jesús Malverde-, al cual se encomiendan quienes viven en ese entorno delincuencial.
Neutralizar una cultura popular de tipo aspiracional, -caracterizada por el mito del dinero fácil, el poder y las mujeres bellas-, no se logra simplemente promoviendo el deporte, otorgando becas, ni con campañas sustentadas en mensajes motivacionales y moralizadores, sino con un proyecto educativo de largo plazo, muy profesional y sustentado en valores.
Los poderosos narcotraficantes de........
