El discurso de la soberanía
La defensa de la soberanía se está convirtiendo en un discurso hueco, sin sustento. Este gobierno de la Transformación nos distrae a los mexicanos señalando a los posibles invasores de nuestro territorio como extranjeros.
Este planteamiento es políticamente muy rentable, -pues dándole el mismo significado histórico que tienen las invasiones del siglo XIX-, se infla con sentimentalismo patriótico el tema de la soberanía.
Sin embargo, la realidad cotidiana, día tras día nos muestra que el enemigo no está fuera de nuestras fronteras, sino dentro de nuestro país.
El Congreso, -dominado por MORENA-, con una perversidad leguleya utiliza el argumento de la soberanía vinculándolo con la intervención extranjera para poder anular elecciones cuando el resultado les sea adverso, invocando intervencionismo desde fuera de nuestro país.
Sin embargo, todos sabemos que hay regiones de México donde no se gobierna con la ley que emana de nuestra Constitución, sino que es el crimen organizado quien domina a los ayuntamientos legítimamente constituidos, controla la economía regional y somete a la ciudadanía a extorsiones.
El control regional del crimen organizado se sustenta en el uso de armas de alto poder y uso reservado para el ejército, con las que se enfrenta no sólo a policías, sino también a las fuerzas armadas. ¿Y la soberanía dónde quedó?
Las cárceles, -que en la práctica no son centros de readaptación social -, no están gobernadas por la ley. Las autoridades penitenciarias están coludidas con los internos que controlan el penal para extorsionar a los demás reclusos y a sus familias. La........
