Sheinbaum cobrará caro el abandono aliado a su reforma electoral
Cuando declaró el jueves pasado que “no tiene caso una reforma electoral totalmente desdibujada” e instruyó se concluyera la iniciativa en sus términos originales para hacerla pública y enviarla a la Cámara de Diputados pasado mañana martes, la presidenta Claudia Sheinbaum sugirió al menos estas tres lecturas:
1. Que se cansó de esperar un acuerdo que ya vislumbra inalcanzable con sus aliados el Verde y el PT para completar la mayoría calificada de dos terceras partes del total de los votos legislativos, requerida para cualquier enmienda constitucional.
2. Que tiene un plan alternativo -visto, de entrada, prácticamente imposible- para conseguir el voto de algunos integrantes de las fracciones aliadas o de un buen número, nada pequeño, por cierto, de posibles “maiceados” del PAN y el PRI, para sumar al voto de los 257 diputados de Morena los 77 que le faltarían para alcanzar los 334 necesarios.
Y 3. Que les cobrará caro el abandono a verdes y petistas, en una arriesgada jugada: aceptar el costo político del rechazo a su iniciativa de reforma y romper la alianza electoral con el Verde y el PT en los comicios federales intermedios de 2027, con la intención de que Morena obtenga por sí solo la mayoría calificada del Congreso, muestre el tamaño real de su representación (algo así como lo que fue el Plan C de AMLO) y exponga a sus aliados a una drástica disminución de votos que, en un caso extremo, podría llevarlos a la pérdida del registro.
El desacuerdo entre la coalición gobernante -no dirimido a lo largo de veinte mesas de diálogo que desde el 16 de enero pasado encabezó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, tiene que ver con propuestas que para Sheinbaum........
