Sobre poder, Trump y contrapesos
La sentencia de la Suprema Corte de Estados Unidos que acaba de tumbar la pretensión de que el Ejecutivo podía imponer aranceles globales a través de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), una ley de 1977 originalmente pensada para sanciones económicas, parece, a primera vista, un asunto árido de reglamento y tecnicismos jurídicos. Pero hay algo filosófico y que aborda uno de los pilares de la democracia: la división de poderes.
En su breve comentario sobre el caso, el profesor Cass Sunstein remata esta idea con elegante sencillez: “La decisión de la Corte es mucho más simple de lo que parece”. ¿Por qué? Porque el núcleo de la sentencia no es una discusión interminable sobre cláusulas o precedentes, sino una constatación básica: la palabra “regular” no incluye la potestad de imponer impuestos o aranceles. El Ejecutivo solo puede hacer lo que el Congreso le haya delegado claramente; y en este caso, no existe una delegación explícita.
Esta observación es el corazón mismo del sistema de contrapesos: lo que sostiene la arquitectura constitucional, es la idea de que cada poder tiene funciones........
