México come lumbre
En los años sesenta los estudiantes de varios países latinoamericanos se arremolinaban ante las embajadas de Estados Unidos y gritaban “Cuba Sí, Yanquis No”. Algunos trasnochados lo vociferan todavía. Tenían algo de razón, en la medida en que hace medio siglo y un poco más, Washington efectivamente atacaba frontalmente al régimen de Fidel Castro, y éste representaba algo trascendente en el firmamento de los países en desarrollo. Hoy algunos mexicanos debieran exclamar “Pemex Sí, Cuba No”, y el gobierno de Sheinbaum debiera pensar muy bien qué quiere hacer con la isla.
Los términos del dilema o trifecta son claros. Por un lado, la dictadura cubana -bienvenido Gabriel Boric- se encuentra probablemente en el peor momento de su historia. Con el fin de los envíos de petróleo venezolano, y de los envíos -reducidos- de recursos de Venezuela en pago por los servicios médicos y de seguridad cubanos, la economía isleña no tiene salida. No produce nada, y no tiene un centavo para comprar lo que no produce. O consiguen nuevos mecenas, o pactan con Washington, o esperan resignados........
