Volar alto, pero no solos
Ícaro se lanzó al cielo con unas alas hechas de cera y plumas… luego, el sol las derritió y cayó al mar. Siempre nos enseñaron que aquella historia era una advertencia contra la soberbia, contra quienes se atreven a volar demasiado alto. Pero hay otra lectura –mucho más útil para los jóvenes de hoy–: Ícaro no cayó por volar alto; se equivocó por volar solo.
Esa idea la escuché durante la ceremonia de graduación de la promoción 83 de la Universidad Tecnológica de Bolívar. Alfonso Núñez, gerente general de Refinería de Cartagena, les habló a 354 nuevos profesionales y dejó una reflexión que vale la pena sacar del auditorio y llevarla a más jóvenes que se hacen la misma pregunta: “¿Qué tan alto me atrevo a........
