El gato Angora (2)
Los años 60 se instan en Cartagena. Casi todas las actividades las concentra el cordón amurallado, que huele mal y tiene locos como personajes entrañables, piezas que encajan a la perfección en el bucólico transcurrir de la ciudad. En los extramuros hay pobreza, pero buen vecindario. Los cines de barrio son lugares de encuentro y los cabarets gozan de clientela asegurada. Los buses urbanos no pueden ser más pintorescos, ni más deliciosos los jugos, patacones y quesos que se venden en los kioscos de la Bahía de Las Ánimas. Boxeo y béisbol enamoran.
El prestigioso colegio en el que estoy tiene un nombre bordado en filigrana: La Esperanza. Somos más de 200........
