La indiferencia que alimentó el libro de la venganza
Todo comenzó a partir de que la presidenta Sheinbaum, igual que Andrés Manuel López Obrador, dejaron de recibirlo en persona y tomarle las llamadas. Él se sintió arrinconado y luego presionado. Por años se encargó de gestionarles recursos y apoyos a ambos, a través de distintos personajes, que luego comenzaron a exigirle que cumpliera las promesas de beneficios por las aportaciones. Publicar el libro es una manera de decirles: a mí también me dejaron colgado.
De cualquier manera, minimizarlo o darlo por muerto políticamente es un error. Él sigue teniendo varios tentáculos dentro del gobierno. Él, por ejemplo, acercó y empoderó en su momento a José Miguel Bejos, uno de los contratistas más beneficiados desde que Morena llegó al poder y vaya que ya le iba bien con el sexenio........
