Cuando el odio vota
Mucho antes de Montesquieu se sabía que el objetivo de la democracia no es eliminar el conflicto, sino impedir que el conflicto destruya naciones. Las diferencias políticas pueden ser el combustible del progreso cuando las ideas compiten, los proyectos se contrastan y los ciudadanos eligen para alcanzar un mismo propósito colectivo. Pero cuando la política deja de ser una disputa de ideas y se transforma en confrontación de egos y la razón es aplastada por la pasión y los programas son sepultados por diatribas de odio, el adversario pasa a ser un enemigo y las instituciones terminan colapsando. El odio puede movilizar a una nación durante un tiempo, pero nunca podrá........
