El Tucutucu
Hay una edad en la que la vida deja de ser un ensayo y empieza la función principal: son los 62 años. De repente todo llega junto, como si los acontecimientos se hubieran puesto de acuerdo para armar un grupo de WhatsApp.
Llega la pensión, las bodas de las hijas y las primeras intervenciones médicas con nombres que solo le pasaban a otros; empezamos a oír hablar de cateterismos y de cardiólogos en vez de nombres de cantantes.
No es que nos sintamos viejos; lo que ocurre es que, por primera vez, entiendes que la vida hay que tomarla como la jáquima de un caballo brioso: templada, para guiarlo unos minutos más.
¿Por qué necesitamos la democracia?
Es cuando hacemos un inventario de la vida y, curiosamente, no........
