Votar a ciegas
¡Cómo cambian los tiempos! Una noche, Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez Hurtado se sentaron frente a frente en el Hotel Tequendama, a responder las preguntas de Juan Gossaín y María Elvira Samper. Ocurrió el 11 de febrero de 1986 y era la primera vez que los colombianos veían por televisión a dos aspirantes a la Presidencia discutir cara a cara. Ellos rivalizaban, pero se respetaban; discrepaban, pero coincidían en que el país tenía derecho a oírlos. Algo elemental. Cuatro décadas después, ese acuerdo mínimo se evaporó.
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No obstante, hay que recordar que a la segunda sesión —también en el Tequendama— no asistió Virgilio Barco, el candidato oficial del liberalismo que terminó ganando las elecciones. Es decir, el problema no es nuevo, pues el equipo de Barco —consciente de sus limitaciones— entendió que el candidato se veía mejor calladito. Pero Galán y Gómez sí asistieron, y a partir de ese precedente, con interrupciones y ausencias, el debate........
