Sentir también es liderar
Hoy me cuesta seguir como si nada. Las imágenes del terremoto, las vidas que se fueron, las familias que perdieron a alguien y quienes hoy enfrentan sus consecuencias me producen una profunda tristeza. Y frente a ella he pensado en algo que trasciende este momento: ¿por qué hemos aprendido a asociar la fortaleza con la capacidad de no sentir?
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Durante mucho tiempo, especialmente en el mundo del liderazgo, admiramos a quien parecía imperturbable. Al que mantenía el control. Al que podía separar las emociones de las decisiones y continuar adelante aun en medio de la adversidad.
Nos enseñaron que mostrar vulnerabilidad podía interpretarse como debilidad.
Hoy pienso exactamente lo contrario. La vulnerabilidad no disminuye nuestra capacidad de liderar. Nos recuerda........
