¿Por quién votar cuando ninguno te representa?
El silencio se sintió, más bien, como un vacío. La desilusión se tornó en preocupación. Esa fue la realidad después de los discursos de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda una vez se conocieron los resultados de la primera vuelta presidencial.
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Pensé si debería aceptar que la Colombia que yo soñaba no es posible. ¿Son mis ideas una ilusión inviable? Confiar en el diálogo, en la construcción de una sociedad unida y justa en sus diferencias, guiada por valores humanistas y democráticos. ¿Está Colombia atrapada en las lógicas del dolor, la rabia, el miedo, la ignorancia y el algoritmo?
Mis candidatos quedaron fuera de la contienda. En consecuencia, quedan tres opciones: dos expresiones situadas en los extremos del espectro político y el voto en blanco. No votar no es una opción porque el deber ciudadano no debe ser negociable. Me molestan los extremos ideológicos. Mientras tanto celebro la reducción de la abstención.
Hoy me siento atrapada y siento rabia por eso. Votar es un asunto serio y tiene profundas implicaciones para la sociedad que........
