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El Germán que me constó

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17.05.2026

En alguna oportunidad se quedó mirando paternalmente a mi grupo de amigas –unas viudas, otras separadas– que departíamos con él en un balcón sobre la bahía de Cartagena. “Niñas, nos dijo con su hilarante acento de gamín bogotano: ¡les llegó la hora de abrir salones! Déjense presentar a unos diputados amigos aquí de Bolívar…”.

LÉELA PRIMERO

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Por su fama de hombre invencible, muchos colombianos aún hoy nos negamos a aceptar que Germán Vargas Lleras no volverá a aparecer cualquier día de estos a competir nuevamente por la presidencia de Colombia.

Pero entre los planes que le tenía el caprichoso destino no estaba ese. Cuando pudo haberlo sido porque tenía salud, no llegó. Y ahora, que seguro habría llegado, ya no la tenía.

Para tratar de explicar tanta ironía, yo diría que Germán cargó con dos maldiciones: precisamente la de su salud y, quién lo iba a imaginar, la de la ingratitud de los colombianos.

Sobre la primera, pocos como él sobreviven para contar que fueron víctimas de dos bombazos terroristas, de un derrame que nos tocó ver a los colombianos en vivo y en directo y de dos tumores cerebrales. Pero como si lo anterior fuera poco, también sufrió un........

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