Aguacero de mayo
Totó la Momposina, más que una cantadora, era una fuerza de la naturaleza: la candela viva, el aguacero ’e mayo, la Mojana, el espíritu del agua, la verdolaga que se riega por el suelo. Fuego había en su voz y generosidad en su corazón. Cuando se subía a un escenario, era la tierra misma la que cantaba, el alma del Caribe colombiano con la fuerza indomable de un huracán.
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Sonia Bazanta, de niña, imitaba el sonido de los tambores, razón por la cual sus padres la llamaban ‘Totó’. Oriunda de Talaigua, en el corazón de la depresión momposina, cuna de pueblos anfibios, que adaptan su vida y su arquitectura a las crecientes y........
