La responsabilidad de los elegidos
SEÑOR DIRECTOR:
Hay aún fervor democrático. Hay disciplina. Y hay todavía fe en los políticos. Esa es la gran responsabilidad de los que salieron elegidos, que el pueblo, que vota a pesar del lluvias y amenazas muchas veces, espera respuesta a sus problemas por parte de los elegidos. Pero, de todos modos, la abstención es muy alta. Y lo será cada día más si hay desencanto. Así que los congresistas y el nuevo mandatario deben responderles a los colombianos.
Hay muchos problemas: la corrupción, la salud, la seguridad, la pobreza, la educación. Los nuevos congresistas y el próximo mandatario no pueden fallar. Es urgente enderezar el barco.
Y es grave la corrupción política a través de la compra de votos. Las grandes sumas incautadas lo demuestran. ¿Qué se va a hacer? Gracias a las autoridades por las pesquisas y, por favor, no aflojen.
José Franciso Piñeres
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SEÑOR DIRECTOR:
El fantasma del voto obligatorio volvió a surgir, tras una abstención que superó el 50 % en los comicios legislativos del pasado 8 de marzo. ¿Falta de mejores programas de los candidatos? ¿Las mismas promesas de hace 50 años, ante un departamento del Chocó igualmente abandonado? Si Panamá no se hubiera separado de Colombia, ¿sería un segundo Chocó en 2026?
Si se implanta por reforma constitucional el voto obligatorio, para cualquier tipo de comicio, ¿los niveles de abstención bajarán? En países “democráticos” donde se impuso el voto obligatorio, aún hay niveles de abstención, no tan altos, pero han existido. En caso de imponerse el voto obligatorio en Colombia, ¿habría multas monetarias para aquellos que no voten, quizás recargadas en los recibos de servicios, predial o tributario?
Fernando Cortés Quintero
Los colados en el SITP
SEÑOR DIRECTOR:
Los colados son para TM una tragedia, y para los usuarios, un verdadero desangre. Pero en los buses del SITP su deletérea influencia no es menor: saltan inopinadamente las registradoras, incluso familias enteras. Algunos pasajeros pretextan carecer de tarjeta y, con la anuencia del conductor, entran como si nada; las madres enseñan: “Mijito, métase por debajo”, y muchos otros se cuelan por las puertas de salida o entran por delante pagando solo un pasaje. ¿Qué pasará en el metro y en el Regiotram?
Patricia Valero
El último mohicano
SEÑOR DIRECTOR:
“Bolsas para la basuraaa...” grita frente a la casa un modesto vendedor que, desde hace 15 años, pasa caminando en las mañanas. Pregón de trabajo urbano casi extinto que nos recuerda: “EL TIEMPO, El Vespertino, El Espacio, El Bogotanooo...” de nuestra infancia; diarios con los cuales aprendimos a leer y escribir. Difícil considerar estos pregones hoy con altavoces o perifoneo electrónico como cantos de trabajo, muchos con versiones pregrabadas de Miguel Rincón. De hecho, los cantos de vaquería y ordeño de los Llanos colombianos fueron reconocidos hace poco por la Unesco. El pregonero con su voz desnuda, potente y hermosa también nos advierte que es él quizá el último de nuestros mohicanos bogotanos.
Mayo Monroy
