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El gran reto

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tuesday

SEÑOR DIRECTOR:

​Al ver las honras fúnebres de las víctimas de la demencia de las disidencias de la Farc en Cauca, se siente infinita tristeza. Y no se halla explicación. No la hay, más allá de una demencia, de un odio y de la defensa de los negocios ilícitos de esos criminales.

Y piensa uno qué sentirán quienes instalaron esa trampa mortal al ver a los civiles llorando a sus muertos inocentes, seguramente personas de la misma región de los violentos. Es posible que los conocieran. Es un absurdo, es un drama que se tiene que detener. Este gobierno fracaso en la paz, se dejó tomar mucha ventaja. El gran reto para el que viene es recuperar las zonas, la tranquilidad y defender a los ciudadanos. No más diálogos ventajosos.

José Francisco Piñeres

Los controladores aéreos

SEÑOR DIRECTOR:

Comenzó la falla de los controladores aéreos en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá, y ahora se extendió al aeropuerto José María Córdova, en el municipio de Rionegro, Antioquia. Y aún hay pocas explicaciones para mejorar la seguridad aérea frente a la intermitencia o falla en los radares. Entre tanto, las vidas de cientos de pasajeros están en riesgo. Y lo que faltaba: como teoría conspirativa culpan de las fallas en la seguridad aérea en dichos aeropuertos a los Fanis (fenómenos aéreos no identificados), recordando aquel incidente del 16 de marzo de 1967 a las 08:45 horas de la Base Aérea Malmstrom (Montana, Estados Unidos).

Cómo les parece el nuevo remiendo, teniendo en cuenta que todo radica en una mejor capacitación de los controladores, diligencia y una modernidad de los instrumentos.

Fernando Cortés Quintero

Crisis de gobernabilidad

SEÑOR DIRECTOR:

Acerca de su editorial 'Repudiables ataques', Colombia atraviesa hoy una profunda crisis de gobernabilidad. La crisis fiscal, el deterioro de la seguridad, el dominio de amplias regiones por estructuras narcoterroristas —y su progresivo avance hacia los centros urbanos—, junto con el colapso de sectores estratégicos como la salud y la energía, evidencian un Estado debilitado por una gestión errática, marcada por la improvisación, el desorden, los escándalos de corrupción y la creciente personalización e ideologización del poder presidencial.

Los brutales atentados terroristas en el suroccidente del país, que han dejado decenas de víctimas, no solo reflejan la capacidad de estas estructuras criminales, sino también la ausencia de un liderazgo firme y articulador, lo que ha permitido su fortalecimiento. En momentos de crisis, el país requiere dirección clara, presencia estatal efectiva y un comportamiento presidencial coherente.

A ello se suman las graves denuncias surgidas desde el propio círculo presidencial, que revelan un Ejecutivo fragmentado, atrapado en disputas internas y luchas por el control de recursos públicos.

Estas circunstancias explican por qué el país enfrenta hoy un deterioro simultáneo en seguridad, institucionalidad y confianza. Persistir en este rumbo no es una opción; es un riesgo directo para la estabilidad democrática de Colombia.

Emili Quintero Castillo
Ámsterdam


© El Tiempo