Desde el cielo
Ahora caigo en la cuenta de que durante muchos años preferí el pasillo que la ventana. Tal vez para descender pronto del avión, acosado muchas veces nada más que por mis propios afanes. Como si lo más importante fuera llegar.
Viajaba unos días atrás hacia el sur del continente, y la tos incómoda de mi vecino de silla me llevó a mudarme sin demora a un puesto libre al lado de la ventanilla. No había acabado de acomodar mis trastos, incluido un ejemplar de la ‘Guía triste de París’, de Alfredo Bryce Echenique, cuando la serpiente fascinante que es el río Amazonas visto desde el cielo se robó mi atención.
Imponente, sinuoso, de piel brillante y llamativa,........
