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¿En qué manos quedaría el país?

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11.05.2026

En Colombia, la falta absoluta del presidente de la República no constituye una hipótesis remota ni una simple formalidad: es una posibilidad prevista con rigor por la Constitución. La muerte, la renuncia aceptada, la destitución, la incapacidad física o el abandono del cargo activan el mecanismo de sucesión: el vicepresidente asume, de manera plena e inmediata, la jefatura del Estado por el resto del período constitucional. Sin nuevas elecciones ni margen para rectificaciones.

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Esa disposición, concebida para garantizar la continuidad institucional, impone al ciudadano una responsabilidad superior: votar por un presidente no significa únicamente respaldar un liderazgo, una ideología o un programa. Implica también escoger a quien eventualmente podría ejercer el poder. Es decir, el voto presidencial entraña una decisión implícita sobre la sucesión.

Sin embargo, ese hecho suele quedar sepultado bajo el ruido de las campañas. Se discuten discursos, promesas y........

© El Tiempo