Izquierdasy derechas
En mis años de estudiante, en la década de 1970, fue raro tropezarse con personas que se autoproclamaran de derechas.
Aquello era vergonzante.
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Asociarse públicamente con la derecha significaba colocarse al lado del fascismo y del nazismo, en favor de la violencia que propagaron, con todos sus horrores.
Quienes se llamaban de izquierda, por el contrario, lo hacían aún desde el pedestal de la superioridad moral, a pesar de atropellos y tragedias humanitarias, ya entonces bien visibles, de los regímenes totalitarios en la Unión Soviética, China, Camboya... La ilusión de regenerar a la humanidad sobre el valor supremo de la igualdad los mantenía en el pedestal, aunque cada vez más débil.
Pero casi todo aquello se vino abajo con la caída del muro de Berlín, en 1989.
Desde entonces, el mundo perdió cualquier compás intelectual que hubiese orientado la marcha hacia el progreso, animado por los valores de la Ilustración. “El fin........
