La sentencia del Supremo que avala a las ETT consolida un modelo agroindustrial basado en la precariedad
Opinión La sentencia del Supremo que avala a las ETT consolida un modelo agroindustrial basado en la precariedad
Director de Justicia Alimentaria
Hay sentencias y sentencias. Algunas que ocupan portadas y columnas y que son humo, y hay otras que apenas generan titulares, pero ayudan a definir el país que estamos construyendo. La reciente decisión del Tribunal Supremo que avala que las empresas de trabajo temporal (ETT) puedan contratar en origen a personas extranjeras para ponerlas a disposición de otras empresas pertenece a esta segunda categoría. Habrá quien la considere una cuestión técnica o una discusión sobre la interpretación de la normativa laboral. Pero el verdadero debate está en otro lugar.
La resolución del Supremo anula una de las novedades introducidas en la reforma del Reglamento de Extranjería aprobada por el Gobierno en 2024, que era la prohibición de que las empresas de trabajo temporal participaran en la contratación en origen. Como consecuencia, estas empresas recuperan la posibilidad de reclutar trabajadores y trabajadoras en terceros países para incorporarlos temporalmente al mercado laboral español y ceder posteriormente esa mano de obra a otras empresas.
La pregunta no es si las ETT pueden hacerlo. La pregunta es por qué seguimos ampliando los mecanismos de intermediación precisamente para quienes presentan una mayor vulnerabilidad laboral. Desde hace años, en Justicia Alimentaria venimos documentando cómo la explotación de las personas trabajadoras no es una anomalía del sistema agroalimentario agroexportador, sino que en numerosas ocasiones se convierte en su gran ventaja competitiva. Lo mostramos en informes como El ingrediente secreto y en investigaciones sobre los monocultivos intensivos de exportación: detrás de muchos alimentos baratos hay una presión permanente para reducir costes laborales, aumentar la temporalidad y encontrar mano de obra cada vez más vulnerable. El milagro exportador español ha descansado, en buena medida, sobre un modelo de costes laborales extraordinariamente bajos. Podemos intentar mejorar las condiciones de trabajo de las personas que están atrapadas en él, debemos hacerlo, pero si el modelo depende estructuralmente de mantener costes laborales extremadamente bajos, mejorar sustancialmente las condiciones laborales pone en cuestión su viabilidad económica.
Cuanto menor es la capacidad de una persona para negociar sus condiciones laborales, mayor es la facilidad para imponer jornadas interminables, salarios bajos, disponibilidad absoluta o condiciones de alojamiento indignas
Los grandes monocultivos destinados a abastecer los mercados europeos, la famosa despensa europea, compiten en un contexto cada vez........
