Los 54 votos que pueden salvar a Infantino: Marruecos, África y la batalla por controlar la FIFA
Gianni Infantino ha elegido Marruecos para refugiarse en el momento más delicado de sus diez años al frente de la FIFA. No es una decisión geográfica inocente. Rabat será la sede del próximo Congreso electoral del organismo, Marruecos aspira a organizar la final del Mundial de 2030 y África reúne 54 votos capaces de decidir si el presidente sobrevive al mayor motín interno de su mandato.
La crisis estalló después de que Infantino tratara de abrir a inversores privados una parte del negocio comercial de los Mundiales. El proyecto FIFA Forward Enterprise contemplaba la creación de una sociedad valorada en unos 20.000 millones de dólares y la venta de aproximadamente un 20% de su capital para recaudar alrededor de 4.200 millones. La propuesta fue presentada sin el consenso suficiente y provocó una rebelión que unió a UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática. Ante la amenaza europea de boicotear competiciones de la FIFA, Infantino acabó retirándola.
La retirada evitó una ruptura inmediata, pero no cerró la crisis. La agravó. Varias federaciones europeas que habían respaldado formalmente la reelección de Infantino comenzaron a retirar sus avales. Gales fue la primera en hacerlo y después llegaron Serbia y Suecia, con críticas explícitas a la transparencia, el criterio y la forma de gobernar del presidente. En Concacaf, cuyas asociaciones habían remitido inicialmente cartas de apoyo, también se abrió el debate sobre la conveniencia de mantenerlas.
Infantino, que semanas antes parecía encaminado hacia una nueva reelección sin adversario, descubrió de pronto que las cartas de adhesión no equivalen necesariamente a votos irrevocables.
La operación supervivencia empieza en Rabat
Fue entonces cuando Marruecos pasó de ser uno de los tres organizadores del Mundial de 2030 a convertirse en el centro político de la supervivencia de Infantino.
El presidente convocó en Rabat a su círculo de confianza y a altos dirigentes de la FIFA para recomponer la unidad interna. El organismo reconoció errores en la tramitación de la entrada de capital privado, pidió disculpas a sus miembros y aseguró que el proyecto había quedado definitivamente retirado. La dirección de la FIFA manifestó después públicamente su respaldo a Infantino, aunque la reunión no consiguió borrar la impresión de que el presidente había tenido que acudir a Marruecos para asegurar su continuidad.
En ese contexto apareció la información de que Infantino habría ofrecido a Marruecos la final del Mundial de 2030 como contrapartida política para garantizar el apoyo africano. La FIFA lo niega categóricamente y la Real Federación Española de Fútbol asegura no tener constancia de ningún compromiso de esa naturaleza. Por tanto, el supuesto pacto no puede presentarse como un hecho probado.
Pero la mera existencia de la sospecha resulta reveladora. La designación de la sede de la final no es solo una decisión deportiva. Es una pieza de enorme valor diplomático, económico y simbólico. El futuro gran estadio Hassan II de Casablanca compite con las opciones españolas, especialmente el Santiago Bernabéu, por albergar el partido más importante del fútbol mundial.
Para Marruecos, conseguir la final significaría coronar décadas de inversión en influencia futbolística y proyectar ante el........
