La derrota de Orbán en Hungría y el choque de Trump con Meloni debilitan a la ultraderecha internacional
La derrota de Orbán en Hungría y el choque de Trump con Meloni debilitan a la ultraderecha internacional
La salida del Gobierno del líder conservador húngaro supone un triple golpe para la derecha radical global, según el experto Guillermo Fernández: simbólico, de poder en el Parlamento Europeo y organizativo, pues Orbán era clave en la celebración de eventos
Santiago Abascal y Viktor Orbán, el sábado 21 de marzo en la CPAC en Budapest, Hundría. / VOX
Viktor Orbán no perdió el pasado domingo las elecciones de Hungría porque sus políticas fueran demasiado radicales o de derechas para sus votantes. El candidato ganador, el derechista Péter Magyar, comparte parte de sus posicionamientos, siquiera suavizados. A Orbán lo echaron fundamentalmente por la mala situación económica del país bajo sus recetas nacionalistas, por la corrupción imperante tras sus 16 años consecutivos en el poder y por sus intentos de control de todos los resortes del Estado, desde los medios de comunicación hasta los jueces.
Y, sin embargo, su derrota ha debilitado a la internacional de derecha radical, formada por una serie de partidos nacionalistas y ultraconservadores, que se apoyaba en conferencias, centros de pensamiento o redes de apoyo y financiación en las que la Hungría de Orbán era clave. Y que el apoyo de la primera potencia del mundo no es sinónimo de victoria.
"Hay claramente una ralentización de las derechas extremas internacionales. A los partidos europeos del movimiento les han pillado a contrapié dos eventos: las semanas de amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia y, sobre todo, la guerra de Irán", explica a EL PERIÓDICO Guillermo Fernández, doctor en Ciencia Política de la Universidad Carlos III y especialista en derecha radical europea. "Estados Unidos apostó todo por Orbán y perdió. Queda así de manifiesto que las palancas de Trump y de la internacional ultraderechista no son infalibles. Parecía que todos los procesos electorales últimamente eran un paseo triunfal, que había una mecánica histórica que hacía que siempre les fuera bien, ganando o creciendo electoralmente. Esa inercia se ha roto".
El "gafe" de J.D. Vance
En la Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se fijó hace unos meses la hoja de ruta política de Estados Unidos hacia Europa. La nueva Administración apoyaría a los partidos "patriotas" europeos, para evitar lo que Washington considera una decadencia del Viejo Continente, acosado por una presunta invasión migratoria y un control autoritario de sus Gobiernos. Eso se tradujo en el apoyo total del presidente Trump a Orbán.
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, durante un reciente acto en Budapest. / Europa Press/Contacto/Beata........
