De Alemania a los bálticos: cómo afrontar una crisis migratoria o una guerra híbrida
De Alemania a los bálticos: cómo afrontar una crisis migratoria o una guerra híbrida
La acogida de un millón de refugiados puso contra las cuerdas a Merkel y precedió a las restricciones al asilo dominantes ahora en Europa
Niños y niñas esperan a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta para que les registren, este viernes. / GABRIELA SARDÁ NÚÑEZ / EUROPA PRESS
La reacción inmediata de Europa en el "asalto" de Ceuta por decenas de miles de marroquíes fue del estupor a la insolidaridad. En segunda instancia, los que habían suscrito la carta de los 22 socios de la UE instando a España a "proteger sus fronteras" o respaldado la expulsión de Schengen propuesta por Giorgia Meloni tuvieron que recoger hilo. Rectificaron, tal vez a regañadientes, para expresar el apoyo a España ante una situación en la que se mezclan los términos de crisis migratoria y de guerra híbrida.
No es la primera vez que Europa exhibe su desunión en materia migratoria. Ni tampoco es nuevo que cada país afectado haya movilizado recursos propios antes de contar con el apoyo de Bruselas. En el flanco este, los países con frontera con Rusia, Bielorrusia o con Ucrania han levantado desde vallas físicas a videovigilancia para defenderse de la guerra híbrida propulsada desde Moscú. Pero también países sin frontera exterior de la UE, como Alemania, buscaron sus propias recetas, mientras Bruselas seguía sin reaccionar o haciéndolo a veces tarde, a veces mal.
Merkel y la "cultura de la bienvenida" que dio alas a los ultras
En septiembre de 2015, con una cancillera Angela Merkel hasta entonces identificada con el dogma de la austeridad, Alemania viró hacia lo positivo en lo que se denominó la "cultura de a bienvenida". Mientras otros socios europeos cerraban sus fronteras a las columnas de refugiados, principalmente procedentes de Siria, Merkel las mantuvo abiertas y lanzó un mensaje de optimismo a sus compatriotas: "Wir schaffen das" ("lo lograremos"). Buscaba transmitir confianza en la capacidad de la primera economía de la UE para........
