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Turistas ‘sintecho’: “¿Pagar 100 euros por una noche? Prefiero dormir en la playa que pagar un hotel en Barcelona”

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09.08.2026

Turistas ‘sintecho’: “¿Pagar 100 euros por una noche? Prefiero dormir en la playa que pagar un hotel en Barcelona”

Jóvenes europeos, viajeros de paso y turistas de larga estancia recurren a la arena ante el precio de hoteles y apartamentos, la falta de disponibilidad o para evitar pagar una última noche antes de coger un vuelo

DATOS | ¿Cuántos turistas hay en Barcelona un día de verano?

“Me levanto, veo el cielo, después el mar y luego la salida del sol. ¿Qué más quiero? Y gratis”. Lázaro tiene 60 años, vive en Madrid y lleva cuatro veranos repitiendo la misma fórmula cuando visita Barcelona: dormir en la playa, entre dos toallas, una debajo a modo de sábana y otra encima como manta. Este año lleva cerca de un mes haciéndolo y todavía prevé quedarse unas semanas más. “Todo lo relacionado con el alquiler está por las nubes”, lamenta. Una habitación, calcula, puede costarle fácilmente 150 euros por noche.

EL PERIÓDICO ha recorrido las playas de Barcelona de madrugada para hablar con turistas que pasan la noche al raso. El principal motivo es el elevado precio de las habitaciones de hoteles y apartamentos turísticos en la capital catalana.

A medida que avanza la madrugada, las mochilas empiezan a amontonarse junto a las toallas y aparecen bolsas con comida y grupos que buscan dónde instalarse durante unas horas. Entre los entrevistados hay visitantes procedentes de Suiza, Londres, Francia y Países Bajos. Para casi todos es la primera experiencia de este tipo. Para Lázaro, en cambio, forma ya parte de sus vacaciones.

Trabaja en Madrid como técnico de aire acondicionado y frigorista industrial y asegura que durante sus estancias en Barcelona siempre duerme en la playa. Cuando es preguntado por si se plantearía ir a un hotel, su respuesta es rápida: “Que bajen los precios. En temporada alta es una pasada”.

Lázaro, llegado desde Madrid para pasar sus vacaciones en Barcelona, posa junto a dos amigos: uno residente en Barcelona y otro llegado desde Países Bajos, también de origen cubano, con quienes comparte sus vacaciones y las noches en la playa. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Viaja con pocas pertenencias y procura, dice, no llevar demasiado valor encima. Aun así, dormir al aire libre no está exento de riesgos. Hace unos días se quedó dormido y, al despertar, su teléfono móvil había desaparecido. Tuvo que comprar otro por unos 100 euros. Ni siquiera el robo le hace replantearse las cuentas. “Eso es una noche de hotel. Llevo más de treinta noches aquí, todavía voy ganando”, calcula.

La playa también le ha dado compañía. Allí ha conocido a un cubano que lleva años viviendo en Barcelona y tiene su casa en Les Corts. Baja cada noche con una colchoneta y duerme junto al mar porque el calor le impide descansar en casa. Lleva más de un mes haciéndolo. Coincidieron una noche, empezaron a hablar y ahora pasan las noches juntos.

Noches antes del aeropuerto

Daniel, Michael e Ishmael, tres jóvenes de 20 años que trabajan en el sector de la limpieza y hostelería, están a punto de cenar en la playa de la Barceloneta. Los tres viven en Londres y, a su alrededor, el ambiente es muy distinto al de alguien que se prepara para dormir: grupos de jóvenes vestidos para salir cruzan el paseo y, a pocos metros, se forman largas colas para entrar en las discotecas del frente marítimo.

Sobre las toallas despliegan bocadillos, patatas, agua, vino y........

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