Lluís Corominas: "Los Mossos pasaron de protegernos a vigilar que no nos marcháramos tras el 1-O"
De la política, ¿se sale? (XX)
Lluís Corominas: "Los Mossos pasaron de protegernos a vigilar que no nos marcháramos tras el 1-O"
EL PERIÓDICO entrevista a políticos que han dejado la primera línea para descubrir a qué se dedican y cómo se han reinventado
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De la política, ¿se sale? Reflexiones y cuentas pendientes de políticos que estuvieron en primera línea
Lluís Corominas, exdiputado de CIU y Junts per Sí, para la sección 'De la política, ¿se sale?' / Jordi Otix / EPC
Nos citamos con Lluís Maria Corominas (Castellar del Vallès, 1963) en un local del Passatge de Mercader de Barcelona, uno de esos remansos de paz en medio de la vorágine de coches y ruido del Eixample. Aunque no ha sido escogido el sitio adrede, la sensación del lugar guarda similitud con lo que sintió cuando dejó la política. "Valoraba ver pasar el tiempo y no hacer nada, era algo que no había hecho en 30 años", relata a EL PERIÓDICO. Ahora es director de la Fundació Transparència i Bon Govern Local y jefe de contenidos de la Associació Catalana de Municipis (ACM), y también es miembro de la Comissió Jurídica Assessora del Govern. El resto del tiempo entrena a un equipo de baloncesto, cocina, disfruta de sus amigos y de Torb, su husky.
Entró en política en 1991 fruto de la casualidad. Le invitaron a acudir a un encuentro de Convergència en Castellar del Vallès, dado que era el coordinador de la escuela de baloncesto, y le acabaron convenciendo para apuntarse a las listas electorales. Durante casi tres décadas interpretó prácticamente todos los papeles posibles, tanto dentro de CDC como a nivel institucional: fue concejal, alcalde, diputado, presidente de grupo parlamentario y vicepresidente de la Cámara catalana. Este último cargo lo ocupó durante casi siete años, de 2010 hasta 2017, mientras lo compaginaba con funciones de partido que le implicaban recorrer Catalunya de arriba a abajo, casi los 365 días del año.
Entiendo que haya gente que esté frustrada, no les tengo rencor, pero llegamos hasta donde pudimos
Entiendo que haya gente que esté frustrada, no les tengo rencor, pero llegamos hasta donde pudimos
Aquel año, el del referéndum del 1-O, fue un punto de inflexión para él. Tenía decidido dejar la primera línea desde hacía tiempo, pero la forma en que se finiquió la legislatura le empujó a dar un paso al lado. "Entiendo que haya gente que esté frustrada, no les tengo rencor, pero llegamos hasta donde pudimos", reflexiona en voz alta sobre el papel de los independentistas durante el 'procés'. A toro pasado, considera que después de la manifestación del 3-O se podría haber actuado de forma "diferente", pero evita reescribir la historia. "No supimos encontrar el camino. Quizás si hubiéramos mantenido la mente fría.... pero no fue así", recapitula, tras recordar como se quedó "blanco" cuando aquella noche escuchó el discurso del Rey.
No estábamos dispuestos a usar armas. Y a que nos mataran a alguien, tampoco
No estábamos dispuestos a usar armas. Y a que nos mataran a alguien, tampoco
Corominas, aquella velada, estaba en el Palau de la Generalitat junto a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y un grupo reducido de confianza: "Esperábamos que el Estado, viendo la fuerza de la gente, se sentara a hablar; pero se prefirió aplicar el Código Penal. Ante esto, no pudimos hacer nada". "No estábamos dispuestos a usar armas. Y a que nos mataran a alguien, tampoco", reconoce, preguntándose también cuántos les hubieran seguido en caso de decidir ir más allá de la "afrenta política".
En todo caso, los encargados de tomar las decisiones desde la 'war room' ni se lo planteaban. A pesar del final, una declaración de independencia fallida y la aplicación del 155 para suspender la autonomía catalana, pide poner en valor el referéndum del 1-O, un hito que no se había conseguido hasta ese momento y que da por hecho que "pasará a la historia".
Las chicas que entreno no sabían ni quien era. Una de ellas lo descubrió meses después al poner mi nombre en Google
Las chicas que entreno no sabían ni quien era. Una de ellas lo descubrió meses después al poner mi nombre en Google
La maleta preparada... para quedarse
Su papel como miembro de la Mesa, pues Corominas era el encargado de redactar todos los recursos después del "abandono" de los letrados, le valió una acusación por rebelión. Junto al resto de miembros del órgano parlamentario, fue citado a declarar dos veces ante el Tribunal Supremo. La segunda vez, llevaba la maleta preparada por si iba a la cárcel y se había despedido de la familia. Aunque la Fiscalía había pedido su ingreso en prisión, solo Carme Forcadell durmió entre rejas. Una semana antes, la Audiencia Nacional había encarcelado al resto del Govern.
La tarde anterior a su citación, la entonces consellera Meritxell Borràs le llamó desde Bruselas y le pidió que le aconsejara sobre si era mejor regresar o permanecer fuera de España. Él le explicó sus motivos para quedarse: "No era rico, mis hijas aún dependían de mí, y no me veía en el 'exilio' no sé cuántos años". "[Borràs] regresó y la metieron en la cárcel, por hacerme caso", lamenta, aún sin llegar a creerse del todo lo que le tocó vivir aquellos días.
Lluís Corominas, exdiputado de CIU y Junts per Sí, para la sección 'De la política, ¿se sale? / Jordi Otix / EPC
Pero, a pesar de no ingresar en prisión, la pesadilla para él aún no había terminado. "Los Mossos pasaron de protegernos a vigilar que no nos marcháramos. Las 24 horas de día, iba al súper o a comprar con mis hijas y los tenía al lado", rememora. Su situación judicial no solo le afectó a él, también impactó de lleno en su familia, especialmente en su hija pequeña que atravesó una grave enfermedad durante aquella época.
Hasta que la causa de la Mesa del Parlament no pasó a depender del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) y sus miembros fueron procesados por desobediencia, no respiró tranquilo. Sin embargo, hoy siguen pendientes de la ratificación de la sentencia por parte del Tribunal Supremo.
En política conoces a mucha gente, pero haces muy pocos amigos
En política conoces a mucha gente, pero haces muy pocos amigos
Una boda y una canasta
Cuando su hija se recuperó, decidió celebrarlo casándose con su pareja, Natàlia Figueras: "Queríamos hacer una cosa chula, divertida". Con Natàlia, también alcaldesa de Maçanet de la Selva, coincidieron en las filas de Junts pel Sí. Fue la mejor parte de aquella etapa que, aunque asegura no arrepentirse "de nada", considera que le robó una parte de su vida. "No te das cuenta, pero pasan los años. Y estos últimos siete u ocho años [de la vida política] ya no me los devuelve nadie. Ahora tengo 63 años y me gustaría volver a los 50", remata, mientras explica que de 2011 a 2018 sufría tres o cuatro cólicos nefríticos cada año, y que no ha vuelto a padecer de este mal desde que puso fin a su carrera política.
Además de una mejor salud, una de las otras cosas que ha recuperado ha sido el baloncesto. Desde hace tres años entrena a un grupo de chicas de Maçanet. Ahora tienen 18 años y en las próximas elecciones podrán votar por primera vez. Sin embargo, con ellas no habla nunca de política, algo que ven "completamente ajeno". "Para empezar, no sabían ni quién era. Una de ellas lo descubrió cuando ya llevábamos entrenando cuatro o cinco meses porque puso mi nombre en Google", recuerda entre risas. El contacto con ellas le ayuda a ver cómo ha cambiado la sociedad en la última década. "Lo veo solo con escuchar la música que ponen cuando vamos a los desplazamientos... Aunque ya me estoy poniendo al día", asegura con orgullo.
Ahora solo hago de florero de vez en cuando, la única cosa que no había hecho estos 30 años
Ahora solo hago de florero de vez en cuando, la única cosa que no había hecho estos 30 años
El rechazo a las ofertas
Corominas dice disfrutar del "anonimato", aunque durante la hora y media que pasamos en el Passatge de Mercader le han reconocido dos personas. "La parte de la política no la echo nada de menos y a los compañeros... Con los que me quiero ver me veo y con los que no, no", relata, aunque reconoce que en política "conoces a mucha gente, pero haces muy pocos amigos". En este reducido grupo, Corominas hace una mención especial a Jordi Turull: "Me hace sufrir. Me gustaría que tuviera lo que tengo yo ahora; no le deseo esta vida".
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Durante estos años ha recibido ofertas para volver a la primera línea, pero siempre las ha rechazado. "Ahora hace dos años que no me dicen nada, creo que se lo han creído", concluye. Es afiliado de Junts, pero ya no va asambleas ni a actos. Su único contacto con este mundo, asegura, es acompañar a su mujer cuando se lo pide: "Ahora solo hago de florero de vez en cuando, la única cosa que no había hecho estos 30 años". Preguntado por las actuales negociaciones de ERC y Junts con el Gobierno, responde entre risas: "Ya se apañarán".
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