La tarea más difícil: predicar y dar ejemplo
Director de Información Económica de Prensa Ibérica.
La tarea más difícil: predicar y dar ejemplo
El nivel de gobernanza económica del Vaticano no superaría ningún examen serio de auditoría. La falta de transparencia y la complejidad financiera de la Santa Sede son un reto que puede solucionar León XIV
Cartel publicitario de la visita del Papa, en la plaza de Cibeles, a 28 de mayo de 2026, en Madrid (España). / Carlos Luján - Europa Press
En 1526, el papa Clemente VII, un miembro de la familia Medici, abrió la puerta a que los Estados Pontificios lanzaran la primera emisión de deuda de su historia. El objetivo era ayudar al emperador Carlos I de España y V de Alemania en la guerra contra el sultán Suleimán II para el dominio del Mediterráneo oriental.
Las emisiones de deuda, conocidas como montis y que analiza la historiadora económica Donatella Strangio (Università La Sapienza de Roma), eran una de las fórmulas habituales de financiación de la Iglesia. Sirvieron tanto para ayudar a la construcción y el desarrollo de la basílica de San Pedro como para atesorar propiedades y encargar obras de arte, amén de financiar las guerras de religión que asolaron Europa. Hasta la banca Rothschild trabajó para el Santo Padre.
Todo eso se acabó con la toma de Roma en septiembre de 1870 por parte del nuevo Reino de Italia -instaurado en 1861-, que acabó con el poder terrenal del Papa. En ese caso, Pío IX. Los Estados Pontificios agonizaron y murieron. Nació el microestado del Vaticano. Ya no hacía falta tener una economía de guerra y las emisiones de deuda empezaron a declinar. Fue el pontificado de León XIII (1878-1903) el que diseñó la nueva economía vaticana, desde el establecimiento del precursor del primer........
