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España acampada

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05.10.2026

Las tiendas de campaña se inventaron para pasar la noche. Son arquitectura de urgencia para protegerse de la intemperie. El problema empieza cuando uno descubre que llevan años levantadas.

España se ha acostumbrado a resolver problemas endémicos con soluciones provisionales. Y pocas imágenes podían expresarlo mejor que las tiendas plantadas estos días en la Puerta del Sol.

La paradoja tiene sarcasmo: en un país donde no se puede plantar una tienda en cualquier sitio, quienes denuncian que no pueden acceder a una vivienda terminan bajo una lona en el centro de Madrid.

La vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas sociales de nuestro tiempo. Crecimiento, salarios, inflación, alquiler y compra terminan encontrándose todos los meses en la cuenta corriente.

Sol es solamente el escaparate.

Mucho antes de las tiendas

La crisis de la vivienda no nació con esta acampada, con este Gobierno, ni siquiera con esta legislatura. Lleva años creciendo entre decisiones aplazadas, leyes mutantes y casas que no llegan.

La vivienda tiene memoria. Y también matemáticas.

Si quienes necesitan vivienda aumentan y las viviendas no lo hacen al mismo ritmo, la distancia entre una casa y quien la busca sólo puede crecer. Los pisos vacíos ayudarán, pero no construyen una política de vivienda. Al final hay que construir.

Ante la presión social vuelve un recurso conocido: legislar en caliente.

El calendario, sin embargo, tiene urgencias variables. Ha vencido el plazo constitucional para presentar los Presupuestos; para dos decretos de vivienda han bastado unos días de acampada.

Los decretos nacidos al calor de la protesta prorrogan contratos, frenan determinados desahucios y refuerzan la protección del inquilino. Protegen a quien ya está dentro. La cuestión es qué ocurrirá con quienes todavía esperan fuera.

Ni todo........

© El Periódico de España