Reza Pahlaví, pretendiente de cejas rurales y vida borbónica
Opinión | Miel, limón & vinagre
Albert Soler
Reza Pahlavi. / Redacción
A Reza Pahlaví lo recuerdo durante mi infancia en las revistas del corazón que compraba mi abuela, posando con sus padres, el Sha de Persia —así llamábamos entonces a Irán— y su segunda esposa, Farah Diba, dos habituales del papel cuché, de ella destacaban su belleza a base de tópicos y de él su riqueza, aquí no hacían falta tópicos, se veía a simple vista en las fotos, menudos palacios gastaba el Sha.
Reza Pahlavi era el niño de la pareja, solía salir vestido de príncipe y tenía una cara de persa que echaba para atrás, no le faltaban ni las características cejas iraníes, negras, pobladas y unidas en el entrecejo como las de un campesino de la España profunda, un día habrá que investigar si la raza persa tiene su origen remoto en un labrador de Las Hurdes que llegó hasta oriente persiguiendo una cabra que se le había escapado, y allí criaron ambos, cabra y labriego, dejando su estirpe.
Es el príncipe heredero de Irán desde 1967, para que se queje Carlos de Inglaterra del tiempo que tuvo que esperar hasta ser rey. Hasta hace poco, ser el legítimo heredero del trono de........
