Ese churo carnaval
En los últimos veinte años, Tarija ha hecho dos solidas contribuciones a la cultura boliviana; la vitivinicultura y la fiesta de comadres. Algún purista podría decir que no se trata de contribuciones “originales” (las vides y la elaboración del vino estuvieron esparcidas por Cinti y por diversos valles de Potosí, desde la colonia, y de igual manera, “comadres” viene de alguna antigua tradición ibérica), sin embargo, queda claro que sin el “empuje”, la “revitalización” lograda en Tarija, ambas no se hubieran impuesto en el espectro nacional.
La fiesta de comadres, que volvió a tomar fuerza en los últimos años del anterior siglo, se ha convertido en la “joya de la corona” del carnaval chapaco. De una u otra manera, ha llegado a ser la “fiesta de las mujeres” en toda Bolivia, mezclando los aires reivindicativos de la época, con la tradición y la idiosincrasia.
Pero, más allá de esta fiesta en específico, el carnaval chapaco en su conjunto, se diferencia cualitativamente del resto de las grandes fiestas bolivianas. El carnaval de Oruro, el carnaval cruceño, el “Gran poder”, el “corso de corsos de Cochabamba”, tienen en común el establecer una barrera infranqueable entre público y participantes; y esas vallas están generalmente........
