El petróleo vuelve a mover la silla boliviana
Cuando el Gobierno boliviano comenzaba a ordenar su estrategia para estabilizar el abastecimiento de carburantes, una nueva sacudida externa amenaza con alterar sus cálculos. El cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, después de un ataque con drones, no es un episodio distante de una guerra distante: puede convertirse en pocas semanas en un nuevo problema para las estaciones de servicio, las cuentas fiscales y los precios bolivianos. La magnitud del acontecimiento explica la preocupación. Durante los seis meses de restricciones en el Estrecho de Ormuz, Arabia Saudita utilizó este oleoducto para transportar entre cuatro y cinco millones de barriles diarios hasta Yanbu, en el Mar Rojo. Era la gran vía de escape de la producción saudí frente a Ormuz. Su cierre pone en riesgo hasta el 4% de la oferta mundial. Las existencias disponibles en Yanbu permitirían mantener las exportaciones apenas cinco a siete días si el bombeo no se restablece. Algunas fuentes estiman reparaciones rápidas; otras hablan de cinco o seis semanas. El mercado ya estaba tensionado. El Brent cerró el viernes en US$104,61, después de aumentar más de 8% durante la semana. A ello se añade la expansión hutíe hacia Bab al-Mandeb y nuevos incidentes en Ormuz. Por primera vez desde el comienzo de esta guerra están amenazadas simultáneamente la ruta oriental del Golfo, la salida occidental por el Mar Rojo y el oleoducto........
