menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La suegra FMI finalmente abrió la cartera

16 0
04.10.2026

Después de meses de negociaciones, discursos inflamados a favor, defensas heroicas de la soberanía, acusaciones de entreguismo y patriotas de último minuto, finalmente ocurrió: el Directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó el programa para Bolivia.

La famosa suegra FMI, aquella señora a la que durante años juramos que jamás dejaríamos entrar a la casa, ya está sentada en la sala de patuflas. Y no llegó con las manos vacías felizmente.

El acuerdo contempla aproximadamente 1.900 millones de dólares durante 36 meses y habilita un primer desembolso de 214 millones de dólares. El resto llegará progresivamente y dependerá del cumplimiento de metas y revisiones. En el 2027, podrían entrar otros 715 millones de dólares.

Antes de descorchar el singani moscatel, brindar con chichita y poner We Are the Champions, saquemos la calculadora.

Los 214 millones de dólares representan apenas el 11% del programa. Son dólares frescos y, después de años en que Bolivia ha buscado verdes debajo de las piedras, detrás de los muebles y posiblemente consultando el horóscopo, cualquier dólar merece respeto. Pero no confundamos un vaso de agua con la represa de Misicuni.

Los 214 millones alivian la liquidez, pero no resuelven la escasez estructural de divisas. Su importancia está en otra parte: más que dólares, el FMI nos está prestando credibilidad.

Ahí está posiblemente el mayor valor del acuerdo. El programa puede ayudar a movilizar recursos adicionales del BID, la CAF, Banco Mundial y otros organismos. Entré 3,000 y 5,000 millones de Washingtones, también en varios tramos. El FMI funciona también como una especie de certificado internacional que dice: “este paciente está siguiendo tratamiento”. Detrás del médico pueden aparecer otros financiadores.

Pero certificado de tratamiento no significa certificado de buena salud. Bolivia llega al Fondo después de años de déficits fiscales elevados, caída de reservas internacionales, deterioro del sector hidrocarburos, escasez de dólares, inflación y recesión. Conviene poner la película en su orden correcto: no llegó el FMI y después apareció la crisis. El gobierno de MAS, primero, incendió la cocina, luego la sala, posteriormente mató a la gallina de huevos de oros: el gas natural y la gestión de Paz discutió durante meses si aquello era realmente humo y finalmente llamamos a los bomberos.

Ahora algunos quieren culpar a los bomberos porque encontraron la casa ardiendo. El Fondo puede ser........

© El País