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La defensa de la soberanía territorial de Bolivia

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10.05.2026

En Bolivia, hablar de soberanía no debería ser solamente un ejercicio de memoria ni una consigna de ocasión. Debería ser, ante todo, una tarea permanente, seria y profundamente técnica. Porque la soberanía no solo se proclama: también se mide, se documenta, se actualiza y se defiende con información precisa. En ese sentido, la cartografía oficial deja de ser un asunto reservado a especialistas y se convierte en una de las bases más firmes del Estado.

Desde los primeros años de la República, Bolivia entendió que conocer su territorio era una necesidad vital. No era posible construir nación sin mapas confiables, sin puntos geodésicos bien establecidos, sin una lectura rigurosa de la geografía nacional. Por eso, desde los antecedentes que se remontan a 1825 hasta la creación formal del Instituto Geográfico Militar en 1936, la historia técnica del país ha estado íntimamente ligada a la defensa de sus espacios, de sus límites y de su identidad territorial.

El Instituto Geográfico Militar no es una institución ornamental. Es una entidad estratégica. Sus precursores, ingenieros y topógrafos militares, recorrieron el país en condiciones muchas veces épicas, cargando instrumentos, enfrentando climas extremos y sorteando enormes dificultades logísticas para ubicar con exactitud puntos trigonométricos que dieran sustento a la red cartográfica nacional. Aquellos trabajos no eran simples misiones técnicas: eran actos silenciosos de defensa nacional. Cada coordenada bien establecida significaba orden, conocimiento y presencia del Estado en el territorio.

A fines de los años 80 e inicios de los 90, cuando la mayor parte de la población aún no conocía los sistemas de........

© El País