El indigno e irresponsable camino de no reconocer un resultado democrático
Ha pasado una semana desde el triunfo de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial. Desde entonces, ha sido reiterada la eficiencia y credibilidad del sistema electoral a pesar de todas las narrativas que insistieron en pronosticar fraudes sin fundamento.
En cuestión de cuatro días, los resultados fueron reconocidos por delegados de la comunidad internacional, las instituciones electorales colombianas e incluso el candidato derrotado. La Registraduría confirmó que el escrutinio había coincidido en un 99,997 con el preconteo y el Consejo Nacional Electoral oficialmente le entregó a Abelardo de la Espriella la credencial de presidente electo de Colombia. Para sorpresa de nadie, el gran silencio de la jornada venía desde la rama ejecutiva del poder.
Mientras el resultado democrático era verificado por observadores, jueces y testigos acreditados, el presidente........
