Boudicca, la gran reina
Hablamos del primer siglo después de Cristo. El emperador romano Julio César había dado un gran empuje a las distintas conquistas que se abrieron en el mundo como un abanico. Incluso ese afán expansionista se extendía hacia regiones un poco misteriosas como las que constituían las tierras bretonas, de pueblos ardientes y valerosos, parte de la actual Inglaterra. Eran islas que brotaban de un mar ajeno y abierto.
Para entonces ya existía un rey británico muy destacado, de la región de Icenia, que llevaba el nombre de Prasutagus, quien se alió con ellos, los romanos, y cuando este pensaba que eran socios, los romanos lo traicionaron, le dieron muerte y se tomaron todo el terreno, ciudades y pueblos.
La esposa, Boudicca, viuda, hermosa, valiente y dinámica, se esparció como las aguas por todo ese territorio, adiestrando soldados, enseñándoles el amor al terruño y la inteligencia del combate. Esa extraordinaria fémina se convirtió en símbolo de lo más........
