El manifiesto de Palantir avanza
El 18 de abril de 2026, la cuenta oficial de Palantir en X publicó un documento en 22 puntos que las grandes tecnológicas nunca antes se habían atrevido a publicar: un manifiesto político. No es un comunicado de prensa ni una declaración de responsabilidad social. Es una hoja de ruta para el mundo. En ese mismo momento, Peter Thiel, cofundador y principal accionista de Palantir, llevaba más de dos semanas en Argentina, alojado en una mansión del Barrio Parque de Buenos Aires, reuniéndose con el presidente Javier Milei mientras su empresa seguía edificando su perfil comercial sobre contratos con el Departamento de Defensa, el FBI, ICE y la comunidad de inteligencia.
Desde Tarija, desde Bolivia, estos dos eventos podrían parecer distantes, pero no lo son.
El manifiesto de Palantir —redactado con el lenguaje republicano de Alex Karp, el CEO doctorado en filosofía que cita a Habermas mientras construye la infraestructura de vigilancia más poderosa del planeta— propone una transformación total del Estado para que el software sea el sistema de armas, y que la élite tecnológica asuma la conducción que la democracia liberal, en su decadencia, ya no puede ofrecer. Karp llama a esto la “República Tecnológica”. Y aunque no lo dice, sabiendo leer se vuelve explícito que esa república no se conforma con ciudadanos, sino con usuarios. Su infraestructura ya está siendo instalada en América Latina, contrato por contrato, decreto por decreto, sin que nadie lo haya votado.
El modelo se ensaya en Argentina. Pero Bolivia no puede mirar desde afuera.
Rodrigo Paz asumió la presidencia de Bolivia el 8 de noviembre de 2025, cerrando un ciclo de casi veinte años de hegemonía del MAS, sostenido por una bonanza hidrocarburífera que genera añoranza. Antes de cumplir un mes en el cargo, el subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau ya se había instalado en La Paz para comer salteñas y definir los términos del nuevo vínculo bilateral. Entre los compromisos anunciados ese mismo día de investidura estaba la autorización de Starlink para operar en territorio boliviano. En diciembre, el Decreto Supremo 5509 lo hizo oficial. El 2 de febrero de 2026, Starlink inició operaciones en alianza con Entel, la empresa estatal de telecomunicaciones. “Hoy Bolivia da un salto histórico hacia la modernidad”, declaró Paz.
El entusiasmo es comprensible. Bolivia arrastra una contracción del PIB del 2,4%, escasez crónica de dólares, inflación acumulada del 20% y una economía que combina........
