"Errare Humanum Est"
La madurez de las democracias se mide por la capacidad de aprender de los errores, corregir los excesos y transformar las crisis en oportunidades de fortalecimiento institucional. Cada experiencia política deja enseñanzas. La diferencia entre las naciones sólidas y las frágiles radica en la disposición para convertir esas lecciones en mejores reglas, instituciones más robustas y garantías más eficaces para los ciudadanos.
Colombia enfrenta hoy uno de esos momentos decisivos. Como advertía Séneca, “Errare humanum est, sed in errore perseverare dementia”. Equivocarse es humano, pero persistir en el error es propio de la insensatez. Esa máxima resume una obligación ineludible para toda democracia: Los errores deben convertirse en aprendizaje institucional. De lo contrario, terminan transformándose en precedentes que debilitan la libertad y erosionan la República.
La experiencia del gobierno de Gustavo Petro debe ser analizada con serenidad, pero también con rigor. Más allá de las simpatías o antipatías que pueda despertar una figura política, resulta imposible ignorar el deterioro sufrido por principios esenciales de nuestro orden........
